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Mi historia

Infancia y sensibilidad


Desde pequeña fui una niña muy sensible, algo que en mi entorno familiar no siempre fue fácil de comprender. Con los años aprendí a darle un lugar a esa sensibilidad a través del estudio de la psicología y, más tarde, del acompañamiento espiritual. Este proceso personal fue clave para entender que no hay contradicción entre la rigurosidad clínica y la apertura a otras dimensiones de la experiencia humana.

El camino de la Psicología y el Psicoanálisis

 

Estudié Psicología y, desde el inicio, tuve la oportunidad de hacer prácticas clínicas. Estas me permitieron afinar mi intuición y aprender sobre el trabajo con otros. Descubrí que la Psicología Clínica era el área en la que más cómoda y plena me sentía.

 

Al terminar la carrera decidí estudiar Psicoanálisis. Durante los siguientes seis años —lo que dura la formación en Psicoanálisis— realicé una entrenamiento que implicaba clases teóricas, atención a pacientes y supervisión de casos clínicos. Esto me permitió profundizar en la contención emocional y, sobre todo, en la comprensión de lo mental: buscar hacer consciente lo inconsciente.​​

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​​​​​​La búsqueda espiritual

 

Años más tarde, atravesé una crisis personal. Como muchas veces sucede, fue en ese momento cuando me acerqué al camino espiritual.

Tras recibir varias señales, hice una lectura de Registros Akáshicos. Esta experiencia me permitió entender a profundidad lo que vivía, darle un sentido y reconocer hacia dónde dirigirme. Fue tan liberador y reconfortante que pensé: “Necesito aprender a hacer esto”.

 

 

 

El encuentro con los Registros Akáshicos


Primero aprendí a leer mis propios Registros y confirmé el poder de transformación y sanación que albergan. Entonces supe que quería compartirlo con otros.
 

La vida me fue mostrando el camino y, al poco tiempo, me formé como lectora de Registros Akáshicos. Desde entonces acompaño a personas en su búsqueda de claridad, guía y conexión espiritual.​


 

Una visión integral

 

A lo largo de estas experiencias comprendí que, a pesar de más de diez años en análisis, la sanación más profunda surgía al integrar mente, cuerpo y espíritu.
 

Hoy sé que enfocarse en una sola esfera no es suficiente: el verdadero cambio ocurre cuando trabajamos todas juntas.

 

 

Lo que me mueve hoy

 

Entiendo que cada paso de mi recorrido me ha llevado hasta este lugar. Me apasiona y me llena de gratitud acompañar a otros en su camino hacia el autoconocimiento.
 

Creo profundamente en el poder de la palabra, en hacer conscientes las memorias del alma y en comprender cómo se relacionan con los retos que enfrentamos en el presente.

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